Novedades Abril 2016

UNIÓN Y MANTENIMIENTO DEL ACERO INOXIDABLE

El acero inoxidable se puede adherir o unir a otros materiales utilizando las técnicas habituales de unión, como soldadura, conexiones mecánicas y uniones adhesivas.

La elección del método apropiado depende de la aplicación, el medio de trabajo, de la resistencia requerida, y del acabado del acero inoxidable.


Conexiones mecánicas: Existe gran variedad de uniones atornilladas, de diferentes tipos, adecuadas a la mayoría de las aplicaciones donde el sistema de unión preferido es la unión mecánica. Esto incluye: clavos, tornillos, pernos, arandelas, remaches y espárragos. Cuando las uniones estén sometidas a ambientes húmedos, se recomienda que el tipo del acero inoxidable de la unión atornillada sea, al menos, de un tipo equivalente al del acero inoxidable a unir. Si se usan uniones atornilladas de otros materiales, se deberían separar del acero inoxidable mediante arandelas o forros no metálicos. Los clavos soldados a la parte de atrás de la chapa, se suelen utilizar para unir los paneles de acero inoxidable a una subestructura. Este tipo de conexión se puede utilizar en chapas de 1 mm. de espesor mínimo. Es necesario limpiar la soldadura de los clavos soldados aunque no sean visibles en la cara oculta, y hay que tener cuidado en asegurar que la cabeza de la conexión que está en la subestructura no produzca distorsiones ópticas en la cara vista.

Uniones adhesivas: El acero inoxidable se puede pegar a otros materiales utilizando adhesivos como resinas epoxy, acrílica y poliuretano. La elección del adhesivo adecuado dependerá de muchos factores, como: el material que se va a unir al acero inoxidable, el ambiente de trabajo del compuesto, y el tipo de carga que ha de resistir. En todos los casos hay que consultar a los fabricantes de adhesivos, aunque también es importante saber el acabado que se va a suministrar. En general, el tipo de acabado del acero inoxidable es el que proporcionará la clave para el adhesivo. También puede ser interesante realizar un tratamiento anterior al pegado, aunque los adhesivos actuales toleran mejor las capas de la superficie y la humedad. El pre- tratamiento del acero inoxidable puede incluir el desengrasado, el uso de abrasivos o preparados químicos.

Soldabilidad: Aunque la elección del proceso de soldadura depende de numerosos factores, el acero inoxidable se suelda con facilidad a otro acero inoxidable o al acero al carbono. Para minimizar distorsiones durante este proceso, hay que tener en cuenta la mayor expansión térmica y la menor conductividad térmica del acero inoxidable en comparación con el acero al carbono. Los talleres que trabajan con inoxidable deberían estar familiarizados con estas características. Los siguientes procesos de soldadura son adecuados para el acero inoxidable: TIG (gas inerte tungsteno), arco de Plasma, MIG (gas inerte de metal) y soldadura por Resistencia. Al elegir el proceso de fabricación y la posterior limpieza de la soldadura, hay que tener en cuenta también el acabado superficial elegido para evitar dañar cualquier acabado mecánico. Por ejemplo, las uniones de los acabados direccionales, son muy difíciles de restaurar.

Limpieza: El agua de la lluvia es beneficiosa para la limpieza de los aceros inoxidables que tengan unos acabados exteriores grabados o en dirección vertical ya que facilita la caída del agua. Hay que evitar los intersticios y las “líneas” horizontales, siempre que sea posible, ya que se pueden acumular los contaminantes aéreos. Para mantener la bella apariencia del acero inoxidable austenítico, es suficiente una limpieza rutinaria con agua y jabón seguido de aclarado con agua y secado. La frecuencia de los lavados dependerá del lugar y de las condiciones de la exposición, además de las exigencias estéticas de cada edificio. Para limpiar el acero inoxidable no se deben emplear nunca los abrasivos de acero al carbono, como la lana de alambre, o materiales que contengan cloruros. Si hay que limpiar con abrasivos, se pueden usar limpiadores líquidos adecuados. Por otra parte, se debería consultar antes de usar limpiadores químicos. Conviene incluir en la especificación del diseño el régimen y proceso de limpieza apropiado.

Evitar la corrosión galvánica: Si el acero inoxidable se utiliza con otros metales, hay que separar los metales diferentes mediante una barrera no metálica, por ejemplo, neopreno, para evitar la posibilidad de una corrosión galvánica. El acero inoxidable es más noble que el acero al carbono galvanizado, el cinc o el aluminio y, salvo que se separen, frente la lluvia o la humedad, el material menos noble se puede corroer. Allá donde la zona de acero inoxidable sea mayor que el material menos noble, como por ejemplo en un revestimiento/fijación, habrá una aceleración del grado de corrosión de la fijación, produciendo una suciedad corrosiva y una grave pérdida del área de la fijación. Con un revestimiento de acero inoxidable, se deberían usar fijaciones de acero inoxidable. Uniformidad del acabado En los lugares donde se utilicen placas grandes de acero inoxidable en una misma altura o instalación, hay que asegurarse que las bobinas proceden de la misma colada. Esto ayuda a controlar la consistencia del color, que puede variar de colada a colada. Durante la fabricación y colocación hay que tener en cuenta la dirección del laminado o del proceso de acabado, ya que la mezcla de dirección, en determinadas condiciones de luz, puede exponer una apariencia contrastada.
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Novedades Marzo 2016

El acero inoxidable es una aleación que contiene hierro, níquel y cromo entre otros elementos, de manera que se halla protegido frente a la corrosión y al óxido. Es un material que posee un óptimo desempeño en condiciones químicas y medioambientales complejas.


Debido a que la demanda de acero inoxidable se ha duplicado en los últimos diez años con un aumento de producción de más de 25 millones de toneladas al año, es que su reciclaje resulta un elemento de gran importancia a la hora de abastecer materias primas de calidad.

Además del níquel y el cromo, algunos de los elementos de aleación más importantes que se utilizan son, el molibdeno, el titanio, el tungsteno y el vanadio. Estos metales son escasos y solo están disponibles en ciertas partes del mundo con una extracción muy costosa y difícil. Por lo tanto, el reciclaje juega un rol crítico en el manejo de los recursos naturales.

Proceso de reciclado

La mayoría de estas aleaciones especiales tienen apariencia similar. Para separar y preparar cada uno de estos tipos, se utiliza tecnología de identificación sofisticada como la espectrometría de rayos X. El proceso de reciclaje de acero inoxidable es muy similar al utilizado para otros metales.

Clasificación: Dado que muchas formas de acero inoxidable no son magnéticas, este metal no se separa fácilmente de los otros elementos reciclables en una instalación de reciclaje con cintas magnéticas. .

Embalaje: el material se compacta en bloques de grandes dimensiones.

Cizallado: la maquinaria hidráulica ejerce una gran presión para cortar el acero en piezas más pequeñas.

Separación de materiales: empresas fragmentadoras incorporan tambores magnéticos rotatorios que separan los metales férricos de otro tipo de materiales. Se consigue la separación utilizando corrientes eléctricas, flujo de aire a alta presión y sistemas de flotación de líquidos.

Fundición: los materiales recuperados se funden en un horno y luego se vierten en moldes, dando forma de lingotes, bloques y planchas. Este proceso lo determina el nivel de pureza necesario para las aplicaciones a las que se destinara esta materia prima.

El acero inoxidable es 100% reciclable y no pierde ninguna de sus propiedades físicas originales en el proceso.

El material reciclado se aplica en la construcción (por su resistencia frente a la corrosión y estética); producción y almacenamiento de alimentos (por su resistencia a las bacterias, no alterar el sabor y por su fácil limpieza); transporte (resistencia estructural y protección frente a colisiones); asistencia sanitaria (gracias a su dureza y resistencia a esterilizaciones); en el hogar (fabricación de electrodomésticos y accesorios).
Dos datos fundamentales
  • Al reciclar una tonelada de acero inoxidable, se ahorran 1.100 kilogramos de mineral de hierro, 630 kilogramos de carbón y 55 kilogramos de caliza.
  • Un objeto promedio de acero inoxidable se compone aproximadamente de un 60 % de material reciclado.
  • Alrededor del 90% del acero inoxidable se recupera y recicla para fabricar nuevos productos.
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